Bono demográfico en Guatemala

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«Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver»

Casi 100 años después de su muerte, el adagio del poeta Rubén Darío no puede ser más acertado. Por años se ha hablado de un bono demográfico que tendrán ciertos países de América Latina, incluida Guatemala. Esto no es más que un cambio en la estructura demográfica del país, con la que el número de personas que están en edad de trabajar se vuelve significativamente mayor que el número de personas dependientes. Es decir, hay una mayor proporción de población con capacidad para trabajar, producir, ahorrar e invertir. El bono demográfico puede generar beneficios de larga duración.

La población ha tenido un crecimiento vegetativo positivo hasta la fecha, esto quiere decir que los nacimientos superan las muertes, y que cada año, esta diferencia es mayor, por lo que el crecimiento es positivo y lineal, y posiblemente perdure así en los siguientes años. Aun así las tasas brutas de natalidad y mortalidad (hijos por cada 1000 habitantes) han descendido significativamente entre 1950 y 2010.

Invertir en juventud es también una necesidad como lo indica el Informe Regional de la Población en América Latina y el Caribe 2011 (disponible en PDF) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA):

Desde la misma perspectiva de la dinámica demográfica, el “bono” no dura para siempre, como tampoco dura eternamente la juventud, ni produce beneficios de manera automática.

Algo más que una oportunidad perdida

Dejar pasar el bono demográfico, no sólo implica desaprovechar su potencial. La estructura poblacional se modificará pase lo que pase. Ahora bien, si el segmento mayoritario no tiene acceso al mercado laboral formal durante su etapa productiva, se prevé una crisis social que incluiría desestabilidad social (a causa de desempleo) y un colapso de la seguridad social. La estructura por edades de la población seguirá transformándose: los adultos mayores de 60 años, quienes hoy representan una de cada diez personas en América Latina, serán para el 2050 una de cada cuatro personas. Para Wendy Cuellar las opciones son simples:

o invertimos en tácticas para incluir a la juventud como actores estratégicos del desarrollo, o seguiremos construyendo cárceles en vez de escuelas. O pensamos en formar jóvenes para el empleo, o seguimos abriendo empresas de seguridad privada y dotando de más armas a la población. O empezamos a pensar en la necesidad de tener una Guatemala joven más prospera, o nos convertiremos en campeones en índices de subdesarrollo y de Estados fallidos. Plaza Pública, 11 de agosto 2011.

La juventud no se va todavía. Pero cuando ser vaya, se irá para no volver. Aún tenemos tiempo para rectificar el camino y aprovechar la oportunidad del bono demográfico en Guatemala. Esto con políticas nacionales de desarrollo que desde ya inviertan en la educación, la formación, el empleo y la salud de los y las jóvenes.

Para el año 2050 el número de personas dependientes se reducirá a 42 por cada 100 personas en edad de trabajar.

Los adultos mayores de 60 años, quienes hoy representan una de cada diez personas en América Latina, serán para el 2050 una de cada cuatro personas.

Fuente: Rosa De León Escribano

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